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miércoles, enero 03, 2007

La muerte de un amor


Cuando la persona que has amado con todo tu ser, alma, vida, corazón, le has dado tu sexo y esa persona te tira al desnudo sobre piedras con el filo de su negra alma crees que vas a morir. Cuando esa persona que dijo que te amó y es quien te ha herido de muerte, ¿qué has hecho? Recoge tus cosas y comienza una nueva vida. No merece ni siquiera tus lágrimas. No es fácil pero mereces recuperar tu vida.

martes, diciembre 26, 2006

Volcán del deseo

Me has convertido en un volcán. Siento que me quemo. El volcán es deseo, la lava quema cada punto de mi ser. Lava lujuriosa que recorre, quema y sale disparada al subir al Monte Venus. Deseo que llegues a mis límites y te quemes conmigo. Lava que deseas que recorra cada centímetro de tu ser. Lava que sólo tu puedes enfriar. Volcán, deseo, lava, lujuria.

Arte: Mujer, guitarra y volcán de Mauricio Rizo, arte nicaraguense
http://www.yoyita.com/

viernes, diciembre 22, 2006

Sonreír

Sonrío cuando veo tu foto. Tu sonrisa me hace viajar e imaginar como sería estar junto a tí. El escucharte reir me hace viajar por vías de completa felicidad. Últimamente rondas más a menudo por mis pensamientos. ¿Qué es lo que estás haciendo? Pienso en tus palabras, leo tus mensajes y sigo sonriendo. Gracias por hacerme sentir cosas lindas cuando sé de tí, cuando hablo contigo y me dices que me extrañas. Sabes que es recíproco. Eres muy importante en mi vida. Quería decírtelo. No importa la distancia, las circunstancias, el tiempo, las vidas compartidas, el sexo con otras personas, el poco tiempo, el no poder hablarte de frente, sentirte, verte sonreir, escuchar tus chistes... eres especial para mí. Gracias por existir.

lunes, diciembre 11, 2006

¿No qué era fea?


Miraba el horizonte en la orilla de la playa. Su mente parecía una locomotora desvocada. No sabía donde parar y analizar esos pensamientos. Sólo algo tenía claro: La vida es sólo una y hay que vivirla al máximo. Todavía se reí cuando recuerda esos años.

Primero fue Manolo, el que vivía en el mismo pueblo, que nunca lo vió en la escuela superior, que estaba a punto de casarse y quería tener aventuras. Estaba cansada de ser virgen. Tenía 24 años y no sabía ni quiera lo que era un beso. Que importa si escoge a Manolo como el primero, si total, ¿quién la tomaría en serio? Así de fea se sentía. Fueron tres las veces que estuvo con Manolo. Las tres veces sangró. No recuerda como terminó esa lujuría, pero reí cuando seis años después, él la sigue buscando. ¿No que era tan fea?

Le siguió Julio. Rubio, ojos claros, seis pies con tres pulgadas... casi 350 libras de peso, quizás más. Él estaba loco por ella. ¿Pero ella no era tan fea? Hizo lo imposible por tenerla. Sólo pudo tener sus primeros besos, jugó con su vagina por horas. Ella no quizo subir a él. Su pene era tan pequeño, unido al pequeño de Manolo. Pensó todos los hombres tenían penes pequeños y asquerosos. Nuevamente se ríe, con asco en su cara. También con coraje. La hizo sangrar. Esta vez no era el himen. Era un salvaje. Después de esa vez en aquel asqueroso motel, no quizo saber más de Julio.

Siguieron Jonathan (menor que ella), un médico que todavía ni recuerda el nombre, Héctor, un chico de 19 años hermoso, maestro de natación... todavía la sigue buscando. Jesús, el hombre que la había hecho soñar, compañero de muchas luchas le mostró lo que era el sexo de verdad. Siguieron Ángel, Juan, José y siguieron los moteles por todo el país. Llegó David y lo consideró el mejor amante hasta ese momento. Pasaron hasta dos mujeres por su cuerpo y cama. Delicia para su lujuria desenfrenada. Fueron dieciseís personas que jugaron con su cuerpo, lo saborearon y todavía hoy la buscan, sin contar los que esperan tenerla... ¿No era tan fea?

Llegó el amor. Lloró varios años por ese amor. Experimentó de todo con ese amor, en el sexo. Hizo por primera vez el amor. Le entregó cinco años de su vida. Ya no habían más amantes en su cama, en su cuerpo, ni en su mente. Sentía haber alcanzado la madurez sexual y emocional que todos buscan en una relación. ¿De verdad era fea? ¿Era tan malo ser tan gorda?

Al parecer no. Dieciseís personas siguen pensando en ella, buscando de ella, esperando el momento para conquistarla: fea, gorda, inteligente, profesional, amante excepcional, puta en la cama... "Lástima por las lindas que no saben ni como moverse en la cama. Lástima que sus novios siempre regresen a mí. La gracia de la fea la bonita lo desea..."

" Que mejor en la vida que ser fea y la más puta de las putas..." Mientras el sol se ocultaba y escondía la sonrisa que sólo una puta puede dar. ¿No es esa sonrisa la que les gusta?

domingo, noviembre 26, 2006

Lágrimas en el corazón

Veía como se alejaba. Las lágrimas empañaban tal vez la última imagen del único y primer amor. Luego de tantos tropiezos pensaba que esta vez todo quedaba arreglado. Era el mes de febrero, donde experimentaron cambios lindos en sus vidas. Estaban más cerca de Dios y tenía una hermosa sortija de compromiso en su dedo. Se la había dado cuando la dejó ese fin de semana en aquel lugar para meditar y perdonar. Cuando vió su sortija en la mano ya sentía el amor y bendición de Dios la acompañaban. Cerró sus ojos y besó con el mayor de los sentimientos aquellos labios carnosos de los que se embriagaba de sólo mirarlos. Era feliz. Hace mucho no lo era.

Pasó un fin de semana de alegría, perdón y sobre todo, pensaba que las cosas cambiarían desde ahora. No pudo comunicarse con su amor en esos cuatro días, pero cuando ambos se vieron el domingo, lloraron como niños. Primero, por la alegría de verse felices y, más que nada, porque pensaban que sus vidas habían cambiado. Salieron de las montañas, hablando de la maravillosa experiencia y de como sería sus vidas de ahora en adelante. Ya en su casa, él tenía deseos de tenerla, cosa que para ella, luego de ese retiro, estaba mal. No entendía como ambos habían ido al mismo lugar y él no comprendiera que no podían hacer nada hasta que no se casaran. Tal vez fue que él no lo entendió así. Nada, no le dió mucha importancia, pero lo detuvo.

Esa misma semana, él, muy emocionado, le dice que entre a su correo electrónico para que vea las fotos que uno de sus compañeros de retiro le había enviado. Le dijo que la llamaría más tarde, pues estaría en la iglesia. Ella, muy contenta por el hecho de que le confiara su contraseña, no entendía porque no quería funcionar la página principal del correo electrónico. Se le ocurrió entrar por el sistema de mensajería. Cuando veía las lindas fotos, una chica de la lista de él, le habló. Ella no quiso contestarle, hasta que ella le comenzó hablar con sobre nombres que sólo una chica con interés le hablaría a un hombre. Celosa y curiosa al fin, se hizo pasar por él. Descurbrió muchas cosas que no le hubiese gustado saber. Hasta un número de teléfono que no entendía porque su novio le había dado a esa chica.

Llamó. La sorpresa fue fulminante. Era un número de celular que él nunca le había mencionado a ella. Se despidió de la chica diciéndole que era la novia de ese fulano que ella quería conquistar. La chica no supo que decir, sólo pidió disculpas y se fue.

Cuando él la llamó, de lo más feliz, ella contestaba fría y con rabia. No pudo aguantar y descargó su ira. Reclamó la cantidad de mujeres en su mensajería, el porqué de tener un número de celular que ella no conocía. Le exigió que se sincerara con ella. Era lo menos que él podía hacer. Además de explicarle de que esas mujeres ya no significaban nada para él, el celular lo tenía desde que ellos terminaron en el mes de octubre. Pensaba decirle ese fin de semana, el primero de marzo, de su celular y de la cancelación del otro, donde ella lo llamaba.

Ella en estado atónito le pidió que le dijera si en ese tiempo que no eran novios y que a pesar de todo, seguían saliendo y haciendo el amor, cómo el mismo le decía a sus relaciones sexuales con ella, él había estado con otras mujeres o había tenido sexo con alguna de ellas. El silencio fue sepulcral. Con el llanto de un niño le decía que sí, que a la misma vez que había estado con ella, siendo sólo amigos, había estado con una amiga de años... Había ido hasta el norte de la Isla a tener relaciones con ella.

Ella le pidió que se encontraran en su lugar de siempre. Cuando lo tuvo de frente, comenzó a llorar y a reclamarle porque se empeñaba en hacerle tanto daño. Porque si no la amaba, se empeñaba en seguir con ella. Lo golpeó con todas sus fuerzas. Era lo que le nacía. Él la sujetó y le dijo que entendía su furia. En el retiro le pidió a Dios que lo perdonara por todo el daño que le había hecho. Por eso había regresado con ella. Porque había entendido que la amaba.

Él seguía alejándose, mientras las lágrimas rozaban su corazón. Lleno de dolor, de espinas. Todavía hoy, su corazón recibe las lágrimas, con la misma amargura que siente una mujer cuando hace el amor con alguien al que ama y no confía. Cuando hace el amor y sólo piensa en venganza. Cuando hace el amor y le dice al amor que se vaya y que la deje en paz. Cuando hace el amor y siente como se desgarra su vida, sus sueños y su sexo. Cuando hace el amor y piensa que Dios la ha olvidado.